Esta mañana hemos ido a Virgin a
sacarnos los móviles franceses porque el jueves recibí por fin la tarjeta del
banco. Sabíamos que todo a la primera (o nada) no sale. Nos avisaron de que
seguramente sólo podríamos sacarnos una tarjeta de móvil y no las dos, porque
están asociadas a la misma cuenta del banco. Pero al final todo salió bien,
tuvimos las dos tarjetas al poco rato. Luego nos fuimos a SFR, a protestar por
lo del técnico. Estuvieron llamando al tipo este un buen rato pero no cogía el
teléfono. Nosotros nos sentíamos mal porque no éramos capaces de discutir ni de
enfadarnos en francés, yo lo intenté un poco pero el tono de voz que tenía no
era precisamente el de enfado. Nos fuimos de allí con las manos vacías y con
cierta impotencia. Fuimos a comprar al Día, la carne hoy estaba carísima. 9,90
el kilo de pollo. Compramos varias cosas excepto carne. Volvimos a casa y
comimos pollo asado de este que ya viene preparado para comer, solo hay que
calentarlo. Creo que es el pollo más malo que me he comido en mi vida. Estaba
entero lleno de grasa y sabía fatal. Comí más ensalada que pollo. Probamos a
meter las tarjetas en los móviles y en el de Álvaro funcionaba pero mi tarjeta
se quedó pillada dentro del móvil y encima la mini SIM se había separado de la
tarjeta grande, así que estaba todo atascado. Por más que intentamos sacarlas
de la ranura fue imposible, probamos con de todo pero nos dimos por vencidos
cuando la tarjeta empezaba a deteriorarse por la cantidad de veces que habíamos
intentado sacarla. Por la tarde vino Leila a visitarnos, estuvimos charlando un
poco y luego cenamos, pero no teníamos mucha hambre. Tras eso nos fuimos a la
calle, a los bancos que hay al lado del puerto a echar el rato y a tomarnos una
cerveza. No hacía nada de frío y se estaba muy bien. Volvimos a casa y nos
pusimos una peli pero yo me quedaba dormida y tuvimos que pararla antes de
terminarla (es la segunda vez que intentamos ver la peli entera).
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