Hoy nos hemos levantado a las
6h30, yo he salido de casa a las 7 de la mañana, aún de noche, y me he subido a
un bus a las 7h30 que me ha dejado en la puerta del colegio de Châteauneuf. El
bus no para ni mucho menos en todas las paradas y tampoco hay nada que indique
en qué parada se encuentra, no sé cómo he sido capaz de acertar la parada. He
llegado tarde, porque el bus para a las 8h05, nadie me abría la puerta del
colegio hasta que por fin, la bedel, me ha abierto la puerta. Ella me esperaba,
ya sabía quién era e incluso me ha medio hablado en español, era super
simpática. Me ha llevado hasta la clase, B11, en la que los alumnos de 5º/6º de
primaria me esperaban de pie. La profesora me ha caído bien desde el principio
y tengo que reconocer que los alumnos eran estupendos. Estuvieron intentando
hacerme preguntas en el español que saben, obviamente siempre sobre fútbol. El
siguiente grupo era un pelín más mayor, de unos 13 años y se notaba que estaban
más revueltos. Al acabar las dos clases, he hecho ademán de irme, pero el bus
pasaba unos 50 minutos después, así que la bedel, muy maja ella, me ha
acompañado hasta la parada porque estaba algo lejos, me ha indicado donde era y
luego casi que me ha obligado a volver con ella al colegio, me ha enseñado que
vivía en el mismo edificio, he conocido a su perro, un gran pastor alemán de
pelo largo llamado Otis que tenía 7 años (no le quise hacer mención a la
compañía de ascensores de España). Luego estuvimos de cháchara hasta que fue la
hora de irme y me fui. Pasaban los minutos y el bus no llegaba, de hecho no
llegó hasta media hora más tarde de la hora correspondiente. ¡Qué pesadez!.
Llegué a casa a eso de las doce, me pasé por el Día a por el pescado empanado y
fue lo que cominos. Por la tarde estaba muy muerta, nos fuimos a dar un paseo
hasta la playa de los Catalanes, que en verano es de pago, pero que ahora no lo
es. Hacía un día precioso, con su viento y tal, hemos metido los pies en el
agua. Luego hemos vuelto y hemos entrado en los jardines del palacio del Faro,
una preciosidad desde la que se veía el viejo puerto de Marsella. Hemos vuelto
a casa, hemos merendado y me he tomado un ibuprofeno porque la cabeza me iba a
estallar, de tan mal que estaba, me he tumbado en la cama y me he quedado
dormida dos horas sin parar. Álvaro me ha despertado a eso de las 8 de la
tarde, hemos cenado y hemos bajado otra vez al McDo... esta vez he conseguido
tener a papi y a mami en el Skype, aunque parecían extraterrestres. Hoy también
hemos sabido que Álvaro ha conseguido el nivel C2 de italiano, véase, que es
bilingüe. ¡Enhorabuena, guapo!

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