martes, 20 de noviembre de 2012

Miércoles 10 de octubre


Hoy nos hemos levantado a las 6h30, yo he salido de casa a las 7 de la mañana, aún de noche, y me he subido a un bus a las 7h30 que me ha dejado en la puerta del colegio de Châteauneuf. El bus no para ni mucho menos en todas las paradas y tampoco hay nada que indique en qué parada se encuentra, no sé cómo he sido capaz de acertar la parada. He llegado tarde, porque el bus para a las 8h05, nadie me abría la puerta del colegio hasta que por fin, la bedel, me ha abierto la puerta. Ella me esperaba, ya sabía quién era e incluso me ha medio hablado en español, era super simpática. Me ha llevado hasta la clase, B11, en la que los alumnos de 5º/6º de primaria me esperaban de pie. La profesora me ha caído bien desde el principio y tengo que reconocer que los alumnos eran estupendos. Estuvieron intentando hacerme preguntas en el español que saben, obviamente siempre sobre fútbol. El siguiente grupo era un pelín más mayor, de unos 13 años y se notaba que estaban más revueltos. Al acabar las dos clases, he hecho ademán de irme, pero el bus pasaba unos 50 minutos después, así que la bedel, muy maja ella, me ha acompañado hasta la parada porque estaba algo lejos, me ha indicado donde era y luego casi que me ha obligado a volver con ella al colegio, me ha enseñado que vivía en el mismo edificio, he conocido a su perro, un gran pastor alemán de pelo largo llamado Otis que tenía 7 años (no le quise hacer mención a la compañía de ascensores de España). Luego estuvimos de cháchara hasta que fue la hora de irme y me fui. Pasaban los minutos y el bus no llegaba, de hecho no llegó hasta media hora más tarde de la hora correspondiente. ¡Qué pesadez!. Llegué a casa a eso de las doce, me pasé por el Día a por el pescado empanado y fue lo que cominos. Por la tarde estaba muy muerta, nos fuimos a dar un paseo hasta la playa de los Catalanes, que en verano es de pago, pero que ahora no lo es. Hacía un día precioso, con su viento y tal, hemos metido los pies en el agua. Luego hemos vuelto y hemos entrado en los jardines del palacio del Faro, una preciosidad desde la que se veía el viejo puerto de Marsella. Hemos vuelto a casa, hemos merendado y me he tomado un ibuprofeno porque la cabeza me iba a estallar, de tan mal que estaba, me he tumbado en la cama y me he quedado dormida dos horas sin parar. Álvaro me ha despertado a eso de las 8 de la tarde, hemos cenado y hemos bajado otra vez al McDo... esta vez he conseguido tener a papi y a mami en el Skype, aunque parecían extraterrestres. Hoy también hemos sabido que Álvaro ha conseguido el nivel C2 de italiano, véase, que es bilingüe. ¡Enhorabuena, guapo!

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