Amanecimos prontito, bajamos a
desayunar y tiramos camino de Marsella. Para no pagar el peaje, fuimos por una
nacional hasta Perpignan. La frontera con Francia, al igual que el día anterior
con Andorra, la pasamos del tirón sin que nadie nos mirara si quiera. La
nacional fue un infierno, venga camiones y curvas, niebla, lluvia... Los
pueblos sí eran bonitos, pero suponemos que con nieve, lo serán más aún.
Comimos en un Carrefour justo antes de Perpignan y luego pillamos la autovía
del tirón hasta Marignane, donde nos esperaba nuestro casero, Marc. Al llegar a
su casa, a eso de las 17h30, el tipo se mostró muy majo y nos invitó a cenar y
a dormir en su casa porque decía (y con razón) que iba a ser demasiada paliza
para el día intentar subir todas esas maletas a un 5º piso sin ascensor y
siendo dos. Firmamos los papeles, nos fuimos a dar una vuelta en su coche para
ver el pueblo, mi instituto y las paradas de bus. Cenamos unas pizzas con su mujer y su hijo y
nos lo pasamos bastante bien. Dormimos en una habitación aparte en un
"clic-clac", véase, un sofá-cama. A eso de las 21h30 la familia se fue a dormir
y nosotros estábamos tan cansados que no nos podíamos dormir así que nos vimos
Toy Story 2, a eso de las doce, caímos rendidos.

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