Madrugón total, 06h30 de la
mañana, no había ni amanecido, yo he dormido fatal, no me podía dormir y
siempre me despertaba cuando me movía. No he descansado nada. He llegado a mi
segundo día de trabajo en Châteauneuf con los peques, que cada día me gustan
más. Hemos estado pintando las partes de una casa y me han estado acribillando
a preguntas sobre España y sobre mí. Al final no he hecho la segunda hora a las
11 sino a las 9, de todas maneras me ha tocado esperar al bus de las 11 para
volver a casa. Por la tarde estaba muy muerta y me he echado 3 horas de
siestaca de estas en las que te quedas medio inconsciente. Luego hemos salido a
dar un paseo y hemos pasado penurias para poder comprar una lechuga. Aquí la
lechuga está entre los 60 céntimos y los 1,50 euros. Teníamos solamente 80
céntimos y no había lechugas básicas en el mercado de siempre, así que nos
tuvimos que ir a otro donde la encontramos un poco más cara. Al subir a casa
nos dimos cuenta de que ya se habían fundido todas las bombillas de las
escaleras, a excepción de la del 5º y la del bajo.... No se veía nada y casi
nos comimos a un hombre.
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