Hoy ha sido un viernes suave, es decir, que los niños no me han dado mucha guerra. Más o menos no he tenido que gritar. Aunque los niños no muestran interés alguno, la verdad, se quedan mirando a la nada o hablando o dibujando y no prestan atención. Pero supongo que 100% culpa mía no es. A la hora de la comida hemos creado un ambiente agradable sin las profes de español a excepción de Michèle, que aunque tímida, es muy simpática. He vuelto a casa con cierto retraso porque había atasco gordo, para variar, me he subido en el metro y me he encontrado con un hombre ya mayor que ha empezado a hablar conmigo de todo un poco y me ha alegrado bastante. He llegado a casa bastante animada aunque luego, rápidamente se me ha ido bajando el ánimo y al final me he quedado bastante abajo. Hemos visto Pan negro y a la cama.
No hay comentarios:
Publicar un comentario