Hemos comido por última vez en Granada. Paella rica rica de
mami y nos hemos despedido con penita. El camino, sin embargo, se ha hecho
rápido. Hemos dejado a Borja en el aeropuerto con algo de miedito en el cuerpo
y nosotros nos hemos ido para el centro. Hemos cenado en casa y luego hemos
salido a ver a Sara y a Miguel a una cervecería allá por el río donde hacía
muchísimo frío. Hemos acabado bastante tarde y ha sido divertido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario