Ya las paredes son blancas, no hay fotos, ni el calendario, ni el mapa. Ya no hay corazones en las ventanas ni mensajes de amor en la nevera. Ha venido el casero a las 10 y poco de la mañana, y qué sueño teníamos nosotros. Ha hecho buena mañana y el sol entraba de lleno por las ventanas. Le ha gustado el piso, ha echado un vistazo y nos ha dado el visto bueno. Incluso nos ha dado las gracias por ser unos buenos inquilinos. Luego nos hemos ido a su casa, le hemos regalado la plantita bonita que con tanto mimo y esmero Álvaro ha estado cuidando y regando todos los días. Hemos comido carne y demases con toda la familia y la verdad es que nos lo hemos pasado bien. Se nota que hablamos mucho mejor francés que cuando llegamos. Después hemos ido a Carry y a Sausset a pasear en coche y andando, hacía un día genial. Nos han llevado a Parc Camoin donde nos hemos despedido y tras dar mil vueltas el bus hemos llegado a Marsella. Ya en casa, nos hemos metido en la cama directamente, a mí me mataba el dolor de cabeza. Hemos visto un capi de Black Mirror, he podido finalmente hablar con casa y hemos visto que me ha salido un bultito en la rodilla derecha. Al final no hemos salido a ninguna parte, hemos bajado a por unas cervezas y ahora vamos a ver el partido (Sevilla- Atlético).
No hay comentarios:
Publicar un comentario