Por la mañana estudiamos y después de comer aprovechamos una tregua de lluvia y viento y pudimos ir a recargar mi tarjeta del bus a la estación. Por la tarde estuvimos con el modo de estudio a tope, la verdad es que nos ha cundido el día. Álvaro ha cantado ya el principio del tercer libro.
Hemos estado en alerta por vientos, aún con las ventanas cerradas, las cortinas se movían, jajaja. Menos mal que en su momento pusimos la plastilina.
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